La frontera de Estados Unidos ha sufrido en años recientes un cambio acelerado gracias a la inteligencia artificial, los sistemas biométricos y los sistemas automatizados de verificación. En el marco de esta modernización, la tecnología de reconocimiento facial se ha vuelto uno de los fundamentos más cruciales para la regulación migratoria. Lo que antes era un sistema selectivo, implementado únicamente en algunos puertos de entrada, ahora se convierte en un procedimiento obligatorio que incluye a la mayoría de los extranjeros que entren o salgan del país.

Este cambio en la regulación significa que las autoridades no solo se apoyarán en la verificación de documentos impresos, visados o pasaportes. Ahora, es posible que cualquier tránsito por un puerto marítimo, aeropuerto, carretera o incluso por zonas menos frecuentes se registre con fotografía biométrica y se coteje con las bases de datos gubernamentales. La meta es identificar engaños asociados con el empleo de documentos falsos, estancias más largas de lo permitido o entradas y salidas no regulares.
La expansión del reconocimiento facial en la frontera
Desde 2020, la agencia que supervisa las fronteras de Estados Unidos, Customs and Border Protection (CBP), ha estado ampliando su programa biométrico llamado “Biometric Entry-Exit System”. En su fase inicial, esta tecnología únicamente registraba a algunos pasajeros en aeropuertos internacionales. No obstante, los resultados fueron tan alentadores durante los años siguientes que el gobierno se propuso encontrar una aplicación más extensa.

El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) emitió una nueva regla federal a finales del año 2025: todos los ciudadanos extranjeros que ingresen o salgan de EE. UU. podrán ser sujetos a reconocimiento facial, sin importar su condición, nacionalidad o razón por la cual viajan. Esto abarca:
- Turistas
- Estudiantes
- Solicitantes de visas de trabajo
- Titulares de visas temporales
- Solicitantes de asilo
- Residentes permanentes (Green Card)
- Personas en procesos migratorios pendientes
- Incluso viajeros usando documentos especiales o humanitarios
Los puntos de verificación facial se extenderán considerablemente con la nueva normativa: estaciones de inspección móvil, cruces terrestres, puertos marítimos, aeropuertos y pasos fronterizos secundarios. En otras palabras, será casi imposible cruzar sin que se registre tu biometría.
¿Cómo funciona el reconocimiento facial en la frontera?
El proceso es fácil para el cliente, pero muy complicado tras bastidores. Cuando alguien pasa por un punto de control, la CBP captura una imagen en vivo de su cara. Esa imagen se contrasta con bases de datos que contienen:
- Fotografías del pasaporte
- Fotografías de visas emitidas
- Registros previos de entradas o salidas
- Bases biométricas del Departamento de Estado
- En algunos casos, información complementaria del FBI o DHS
El sistema tiene que asegurarse de que el individuo que está cruzando sea, efectivamente, el mismo que figura en sus documentos. Cuando el sistema halla discrepancias, alertas o incongruencias, se remite al viajero a otra inspección para realizar un chequeo más exhaustivo.

El gobierno afirma que el procedimiento toma menos de dos segundos; sin embargo, diversos reportes han demostrado que la velocidad depende del número de pasajeros, de la calidad del equipo en ese puerto y del nivel de coincidencia biométrica.
¿Qué significa esto para quienes buscan inmigrar a EE. UU.?
Esta medida implica una nueva etapa de vigilancia para aquellos que tienen la intención de emigrar, solicitar una visa, ingresar como visitantes con el objetivo de residir o incluso para aquellos que ya son residentes. La biometría facial incluye un nivel de verificación más estricto: los datos adquiridos pueden incluir no solo la imagen del rostro, sino también, dependiendo del caso, huellas dactilares u otros tipos de información biométrica.

Además de su uso en aeropuertos, la normativa se extiende a cruces terrestres y marítimos, lo que impacta especialmente a quienes cruzan la frontera desde México u otros países vecinos. Esto reduce las posibilidades de evitar controles mediante rutas alternas o entradas en puntos menos vigilados.
Para muchos solicitantes de visa o residencia, quiere decir que no es suficiente con tener la documentación en orden, sino que deben estar listos para un sistema que persigue coincidencias biométricas directas, lo cual dificulta aún más encubrir irregularidades o discrepancias en la identidad.
Beneficios que justifica el gobierno — ¿y qué riesgos conlleva?
En términos oficiales, los propósitos principales de poner en práctica el reconocimiento facial general son frenar el tráfico de documentos, impedir la utilización de pasaportes falsos, disminuir la permanencia irregular y aumentar la seguridad nacional. La razón de ampliar el sistema es eliminar “huecos” que solían permitir a la gente evadir controles al salir del país por medio de puertos pequeños o rutas no convencionales.

No obstante, diversas organizaciones de derechos civiles y críticos han emitido varias advertencias. Los errores en la verificación, los sesgos de algoritmos que impactan más a individuos con piel oscura o de origen latino y las inquietudes sobre la privacidad —los datos biométricos pueden ser guardados durante décadas, aunque la persona ya no esté registrada como residente— son algunos de los peligros más mencionados.
Asimismo, el que muchos extranjeros no cuenten con opciones claras para “opt-out” en el registro obligatorio produce tensión sobre derechos fundamentales, especialmente si los procedimientos de uso y conservación de datos carecen de transparencia.
¿Qué deben hacer los migrantes y viajeros para evitar complicaciones?
Con este nuevo sistema, es fundamental:
- Asegurarte de que tu fotografía sea reciente y se parezca a tu apariencia actual.
- Actualizar pasaportes o visas vencidas o deterioradas.
- Revisar cualquier antecedente migratorio previo con un abogado.
- No viajar si estás en proceso de trámite sin la autorización adecuada.
- Consultar antes de cruzar si tienes dudas sobre tu estatus o historial.

Esta nueva etapa del control fronterizo es más estricta y técnica que nunca; por lo tanto, la prevención es la mejor herramienta.
Conclusión
La implementación obligatoria de la identificación facial en la frontera de EE. UU. implica una transformación radical en la forma de supervisar y regular el ingreso y egreso del país. A pesar de que el gobierno lo promociona como una medida para la seguridad nacional, para los migrantes y las personas que solicitan visados significa un entorno más riguroso, donde se lleva a cabo una verificación de identidad exhaustiva y tecnológica.
Esto cambia las reglas del juego para quienes quieren vivir, trabajar o residir en Estados Unidos. Los documentos físicos ya no son suficientes; ahora, su rostro y sus datos biométricos también forman parte del filtro. Por lo tanto, es más importante que nunca tener asesoría legal especializada para asegurar que tu trámite esté en orden, reducir los riesgos y aumentar tus posibilidades de éxito.
Si estás planeando solicitar una visa, iniciar un proceso de residencia o renovar un permiso antes de que las nuevas tarifas entren en vigor, no esperes más. Nuestro equipo de abogados especialistas en inmigración puede ayudarte a preparar tu trámite de manera correcta, evitar errores costosos y garantizar que estos cambios no afecten tus planes.


